La presencia del hombre y mujer negra en el continente americano se remonta al siglo XVI, cuando son traídos para reemplazar en algunos trabajos a la población indígena que ya había sido diezmada por los trabajos forzados, la guerra y las enfermedades. Ellos vinieron a laborar en la extracción del oro y la plata que había en el continente, pero también una diversidad de trabajos que les exigió el colonizador español,
De acuerdo con el criterio de Luis A. Diez
Castillo, los primeros esclavos negros llegaron al Istmo de Panamá en la
expedición del Gobernador Diego De Nicuesa, quienes trabajaron en
levantar Nombre de Dios. En Panamá,
oficialmente se mantuvo la esclavitud de los negros hasta el llamado período
Departamental, es decir, durante la época en que Panamá estuvo unida a
Colombia.El General, José Hilario López
Valdés, presidente de la República de la Nueva Granada (Colombia) sancionó el
21 de marzo de 1851 una ley que abolió la esclavitud en todo el territorio
colombiano.
La comida afroantillana es un legado de sus antepasados,
herencia que la etnia negra, ha cuidado y mantenido en el país por años. La
mezcla creativa de sus característicos ingredientes y un muy secreto
procedimiento, logran que la cocina afro sea todo un recetario de platillos
alternativos que, además de ser originales son irresistibles al paladar sin
dejar a un lado lo nutritivo que suelen ser.
La comida afroantillana en Panamá, la podemos encontrar sobre
todo en la provincia de Colón, así como en Bocas del Toro, parte de Darién y en
algunos barrios de la ciudad de Panamá, como Río Abajo. Los productos del mar
son los principales protagonistas de una gastronomía rica en especias y donde
la explosión de sabores no deja indiferente a nadie. Dentro de la comida
afroantillana también se pueden encontrar platos dulces del gusto de los más
golosos, como el plantintá o el famoso pan bon.
Una de las principales aportaciones de la comunidad afroantillana en Panamá en materia de cultura es la que deriva directamente de la música. El calipso llegó a Panamá de la mano de los primeros inmigrantes afroantillanos. Este tipo de música ha servido para establecer la base rítmica de la mayoría de los géneros musicales folclóricos del país como el tamborito, el congo, el bullerengue, el bunde y la cumbia panameña.
El calipso ha sido sin ninguna duda el género que más ha triunfado de cuantos trajeron los afroantillanos, sobre todo en zonas como Bocas del Toro o Colón, donde históricamente se producían los principales asentamientos. Una de las peculiaridades que desarrolló el calipso panameño fue que por primera vez se cantó en español.
Además del calipso, fueron los afroantillanos quienes también introdujeron en Panamá ritmos como la soca, el kompa haitiano o el reggae.
Una riqueza histriónica comprende la diversidad de bailes que representan la cultura afrodescendiente. Entre ellos se pueden mencionar El Tambor Africano, Los Congos, La Cumbia, El Bullerengue, El Punto, al igual que el Calipso.
La raza negra se ha ganado su lugar en los deportes a nivel mundial, primero por su físico, después por su tenacidad y poco a poco lograron el respeto a sus habilidades, cosa por lo que han tenido que luchar a lo largo de la historia.
Fisiológicamente son especialmente dotados de características que les dan la ventaja de acuerdo al deporte en el que se desenvuelven, por ejemplo, se sabe que en el atletismo, los mejores velocistas son los atletas de raza negra, por miembros y músculos más largos, troncos más cortos y un centro de gravedad más alto, que combinado con un tendón de Aquiles más largo que estira más, obtienen más potencia.
Algunos por mencionar son Alonso Edward, corredor que ha ganado tres medallas de oro y una de plata, Irving Saladino, primer panameño en ganar una medalla de oro en las Olimpiadas de Beijin (2008). Lloyd LaBeach, (1922 – 1999) primer medallista Olímpico, que tuvo Panamá.
En ocasiones especiales o de gala, tanto los hombres como las mujeres usan vestuarios llamativos. En donde visten por igual trajes holgados con túnicas en la cabeza sobre todo para ir a misa o sus tradicionales desfiles y ceremonias.
La mujer negra suele llevar en la cabeza el famoso ovana o rap, mismo que solo ellas saben diseñar con técnicas que van transmitiendo de generación en generación. Con el ovana, tapan o bien toda la cabeza o parte de ella. Estradición de las negras llevar trenzas en el cabello, la cual hoy en día es homenajeada en concursos y desfiles.
Por otro lado, y ya en sus bailes típicos el hombre se viste con harapos o ropa rota y el gorro conocido como Kofi. Adicional a esto, forman un personaje, algunos con la cara pintada y otros con máscaras o antifaces, palos y todo aquello que pueda infundir miedo.
Gerardo Maloney, sociólogo, educador y escritor fue embajador de Panamá en Trinidad y Tobago; George Westerman, intelectual, escritor y embajador de Panamá en la Naciones Unidas en 1956; Kenneth Clark, psicologo y escritor fue honrado por el presidente Ronald Reagan en 1986.
Los Afrodescendientes
han tenido influencia en la política panameña desde el siglo 19, donde se aglutinaban
principalmente en el partido liberal.